Reseña del desarrollo y la evolución de la prensa y televisión colombiana
En Colombia, todos los ex presidentes del siglo XX tuvieron su propio medio de información:
Eduardo santos fue fundador de el tiempo; Alberto lleras, director de el espectador y de el tiempo; Carlos lleras, fundador de nueva frontera; Laureano López macheasen, creador de la calle. Hasta el general Gustavo rojas pinilla, quien introdujo por primera vez la televisión en Colombia, tuvo en ella sus propios horarios de opinión. Y eso que tenía también “su” periódico: la paz. Este es el periodismo sometido a los poderes o al servicio de aspiraciones o de posiciones personales.
Yamid Amat, en prologo al libro sobre la investigación de pilar Vargas y luz m. suaza, señala que ahora más que nunca los medios tienen un compromiso con la verdad.
¿Cómo recibieron a los primeros árabes en establecerse en pueblos y ciudades de Colombia? La única forma de averiguarlo, la única, es con los periódicos de la época en la mano.
En el libro de pilar Vargas y luz marina suaza se examina con rigor la forma como los periódicos nacionales y ocales a lo largo de un siglo, desde finales del siglo XIX, registraron las primeras inmigraciones de sirios, libaneses y palestinos a nuestra patria.
Al comenzar la lectura del estudio, la pregunta tiene máxima validez: ¿Cómo registraron los medios de comunicación esa inmigración? Y al terminar, la respuesta es inevitable: mal. Hubo excepciones, al principio; correcciones, después; pero, en general, el comienzo de la presencia árabe en Colombia no fue de buen recibo.
Es ahí donde surge la inquietud de quienes somos descendientes de esos jóvenes inmigrantes: ¿los diarios y publicaciones de la época reflejaban, real, cierta y honestamente, el pensamiento y la posición del pueblo colombiano? A veces si; la mayoría de las veces no.
En Colombia hay departamentos absolutamente cerrados, como Antioquia, y los hay totalmente abiertos, como atlántico y en general la región costeña. Por ello, las dificultades que los árabes encontraron para asentare en Antioquia fueron producto de una frontera ancestral infranqueable. En Bogotá, barranquilla o Cartagena, la posición elitista, discriminatoria, de los propietarios de los medios y de su entorno, que un general rechazo como, ciertamente, ocurría en Antioquia.
El cubrimiento
La posición de los diarios, investigada y demostrada en esta obra, condujo a crear dentro de la opinión pública un ambiente desfavorable a la llegada de los árabes.
Y es ahí resulta importantísimo preguntar cuales son las funciones de los medios de comunicación. ¿Orientar en forma honesta y transparente o manipular la “orientación” por intereses o sentimientos personales? ¿buscar resultados de una gestión, examinarlos sin lentes deformadores y como tales divulgarlos, o engañar mediante la divulgación de una información sesgada, basada en elementos exclusivamente subjetivos?
La imparcialidad, la neutralidad, la exactitud deben ser condiciones fundamentales del periodismo, si se tienen en cuenta no solo su gran influencia social sino la importancia de la información como agente determinante en la toma de decisiones, en todos los órdenes de la actividad humana. Deben ser, pero desgraciadamente muchas veces no lo son.
Si bien es cierto que en toda información, sin excepción, la influencia de las opiniones de quien escribe, quien comenta o quien titula es inevitable, también lo es que cualquier periodista debe saber cuál es la verdad objetiva y cual es “su” verdad, o la que debe presentar para “servir” a su medio. El periodista debe revelar lo que descubrió, lo que vio, lo que leyó o no considera las pruebas o indicios de lo que investigo, no es periodista. Es algún oficinista del medio en el que trabaja que quiere “servir” a su patrón.
Porque una información sobre el mismo acontecimiento no es igual, o por lo menos similar, en the Washington post y pravda de Moscú o el diario del pueblo de Pekín? En la crisis del medio oriente, frente al mismo suceso, ante la misma explosión o el mismo secuestro, una es la versión de haaretz de Israel y otra, absolutamente diferente, la de al jazeera de Qatar. En Colombia, solo para citar un ejemplo, de una manera informa EL TIEMPO sobre el plan Colombia, y de otra, totalmente opuesta, el semanario voz del partido comunista.
Una es la verdad, enseñan desde los inmortales hombres de la filosofía griega hasta los maestros de nuestra primera letras. Pero en los medios de comunicación, “la verdad” son tres o cuatro. Depende de quien escribe o quien comenta. Hay medios favorables a los gobiernos. Hay medios que no lo son y según sea su posición escribe, titulan, “uniforman”. No me refiero a expresar una opinión, que de por si es libre, sino a la forma de transmitir una noticia, de informar, lo que no admite la interferencia de opiniones del editorialista o del propietario del medio, y muchísimo menos del reportero.
Escrito por Natalia Raquel Torres.